martes, 3 de agosto de 2010

Camboya - Agosto de 2010 (Cruzar la frontera Tailandia-Camboya)

Bangkok - Aranyaprathet - Siem Riep (Camboya)
Para entrar en Camboya decidimos utilizar el tren, es un medio de trasporte del que todavía no hemos disfrutado en estas latitudes. Por otra parte, nos parece humanamente interesante cruzar a pie la frontera entre Tailandia y Camboya. También se puede hacer mediante avión, el visado se soluciona rápidamente y sin complicaciones en el mismo aeropuerto, o contratando un autobús en una agencia en el mismo Bangkok, con lo que por un módico precio ellos se hacen cargo de todo.

La opción que escogemos es sin duda la mas económica, no llega a tres euros dos pasajes. En el tren apenas un par de turistas, los demás usuarios son tailandeses de las zonas rurales mas al este del país. El paisaje esta dominado por arrozales y cuanto mas próximos estamos a la frontera con Camboya empiezan a predominar los bosques madereros de eucalipto. Realmente las 5 horas de camino se pasan entretenidas. Nosotros miramos curiosos a los variopintos compañeros de viaje con los que compartimos vagón y de la misma forma ellos nos observan a nosotros.


Una vez el tren llega a su ultima parada (Aranyaprathet) una marabunta de conductores de tuk-tuk caen sobre los distintos pasajeros, los "giris" somos el blanco mas jugoso. El trayecto hasta la frontera no debe costar mas de 50 baths. Hay que ir con cuidado ya que estos taxistas suelen hacer una parada en una falsa frontera donde intentan convencerte de que tienes que completar unos papeles y que en ese puesto fronterizo te van a ayudar por el módico precio de 20$. Con una sonrisa de oreja a oreja, mira fijamente a tu conductor de tuk-tuk y dile que por favor que lleve a la frontera y así lo hará, no suele ser mas que un mero tramite por su por un casual caes.


Una vez te sellan la salida de Tailandia tienes que caminar un poco hasta llegar a el puesto fronterizo de Camboya, el primer papeleo es completar una declaración,  bajo una improvisada lona,  donde confirmas no sufrir ninguna enfermedad en el momento de entrar en el país. A continuación, a mano derecha queda un edificio gubernamental que es donde debéis pagar el visado. Aquí viene el siguiente intento de bocado, los mismos policías de la frontera os pedirán que metáis unos dolares entre las hojas del pasaporte para agilizar el proceso, ademas de los 20$ que cuesta el visado. Nuestro consejo es que os hagáis inocentemente los tontos (en estas situaciones cuanto menos ingles sepas mejor, un "aidontanderestad" es más que suficiente), que no entendáis nada de lo que os dicen y que digáis que si a todo con una sonrisa en la cara  pero sin actuar en consecuencia a sus demandas (estrategia aprendida de ellos mismos). Después de insistiros un poco, si ven que no se puede hacer nada pasaran de vosotros. Un grupo de argentinos que iba delante nuestra pagaron 2$ mas por cabeza. Finalmente, nos dieron el pasaporte prácticamente al mismo tiempo. Si os ayudan a rellenar la documentación pertinente los policías y lo hacen con vuestro bolígrafo propio (y este esta guapo), cuidado que se les cae al bolsillo sin que apenas te des cuenta, con pedírselo te lo devolverán con una sonrisa de niño malo al que han pillado in fragante.Superado este obstáculo solo os queda el sello en otra caseta y que no tiene coste alguno.
La aventura no acaba aquí, ahora toca conseguir un medio de trasporte hasta Siem Reap. Arrastrados por la confusión y el bullicio de la frontera nosotros nos montamos en un autobús gratuito (je je je...) que nos lleva a la estación de bus. Cuando llegamos a la misma, bajamos del bus y vemos que nos encontramos en una especie de estación falsa llena de tiendas cerradas, sin productos que vender, ni vendedores que los vendan, sin un solo camboyano y unicamente allí los 20 turistas que nos habíamos dejado llevar por la confusión. Cuando nos percatamos de la jugada, nos acercamos a uno de los camboyanos que nos había enrolado en toda esta historia y le dijimos que nos devolvieran de inmediato a el punto donde nos había recogido para ir a la estación de autobuses verdadera, ante nuestro enfado nos ofrecieron un coche que nos lleva hasta Siem Reap por 25$, siendo 40$ el precio que pedían en las tarifas de la estación (falsa). Nos parece una buena opción para solucionar las 3 horas de viaje que todavía nos queda hasta nuestro destino, teniendo también en cuenta que el autobús público costaba aproximadamente 11$ por persona. 
El paisaje tremendamente rural de Camboya nos sorprende, las pocas edificaciones que existen son de la última década y no parece un país tan poblado como sus vecinos Tailandia y Vietnam. Una vez llegamos a Siem Reap nos hospedamos en The Popular GuestHouse, la habitación doble con aire acondicionado esta bastante correcta y su ubicación es céntrica pero fuera del bullicio.

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